Refranes Mexicanos que impiden, sin querer, asistir al Psicólogo.
Introducción.
Existen frases clásicas mexicanas que, aunque suenen bien, muchas veces sólo bloquean a la gente para que busquen ayuda psicológica. En México hay mucho prejuicio para asistir al psicólogo.
Hay frases Mexicanas que aunque puedan apoyar en dado momento, pueden impiden que la gente no entienda que quizá está evitando algún problema emocional o psicológico.
Lamentablemente es real que en México hay un repertorio enorme de frases que suenan sabias o bienintencionadas, pero que en el fondo minimizan el malestar emocional, normalizan el sufrimiento o culpan a quien padece, impidiendo que se busque ayuda profesional.
Entrando en materia.
A continuación presentamos y organizamos, a través del mecanismo psicológico, qué bloquea la frase correspondiente en cuestión:
1. Minimización del malestar ("no es para tanto")
"No es pa' tanto".
"Todos tenemos problemas, no eres el único."
"Ándale, súbete los calcetines".
"Ay, ni que fuera gran cosa".
2. Resignación religiosa o fatalista, en algunas personas (desplaza la agencia personal)
"Hay que ofrecérselo a Di-s".
"Di-s no te da cargas que no puedas cargar".
"Así es la vida".
"Nada es pa' siempre, hasta la peor lluvia cesa." (suena poético, pero se usa para callar, no para acompañar).
3. Comparación competitiva del sufrimiento
"Hay gente que está peor que tú y no anda de drama".
"Yo sí pasé hambre de chiquito y mírame".
"¿Qué no ves que otros no tienen ni pa' comer?"
4. Normalización del maltrato o la resignación familiar
"Así nos fue a todos, aguántese".
"Los zapatos de la suegra se han de calzar". (aunque más bien habla de convivencia, se usa para justificar abuso conyugal o familiar).
"Aguantar, que casarse es pa' siempre".
"Ese niño nada más llama la atención". (invalida señales tempranas de malestar infantil).
5. Vergüenza y reputación ("¿qué dirán?")
"¿Y qué van a decir los vecinos?"
"Los trapos sucios se lavan en casa".
"De la familia no se habla afuera".
"Nada más los locos van al psicólogo" (quizá la más directa contra la atención psicológica).
6. Machismo y roles de género
"Los hombres no lloran".
"Ora sí, pórtate como todo un hombre".
"Tú te lo buscaste por casarte con él" (culpa a la víctima de violencia de pareja).
7. Culpa individual ("tú provocaste lo que sientes")
"Quien quiere, puede; échale ganas".
"El que se enoja, pierde".
"A donde el corazón no alcanza, no llegan los pies" (usada para culpar a quien "no se esfuerza" en salir de la depresión).
Bajo un contexto clínico, ¿Por qué funcionan como barreras?
Aunque parecen consejos, muchas veces operan como mecanismos de invalidación emocional: le enseñan a la persona que su dolor no es legítimo, que expresarlo es debilidad o que pedir ayuda es exponer a la familia.
En términos psicológicos, esto alimenta evitación experiencial, alexitimia socialmente aprendida y estigma hacia la salud mental. Además, muchas vienen de un trasfondo cultural de resignación y aguantamiento (el famoso "aguantar como mexicano"), reforzado por generaciones donde la terapia es vista como lujo o como cosa de "locos".
¡Un fuerte ejemplo y que nadie se enoje!
"El mexicano es chingón".
Hagamos un análisis de esto.
Lo que dice en la superficie: Es una afirmación de orgullo nacional. "Chingón" implica alguien capaz, astuto, que resuelve, que aguanta, que sale adelante contra todo. Suena a fortaleza, a identidad compartida, incluso a resistencia histórica.
Lo que hace por debajo (y ahí está el problema):
1. Despersonaliza el malestar. Al convertirlo en una identidad colectiva ("el mexicano"), cualquier sufrimiento individual queda disuelto en el mito. Si "el mexicano es chingón" y yo soy mexicano, entonces admitir que estoy deprimido o ansioso me convierte, implícitamente, en algo menos que mexicano. La frase te coloca en una cuerda floja: para pertenecer al grupo, tienes que estar "bien".
2. Convierte el aguante en virtud moral. Ser chingón incluye aguantarse, resolverse solo, no llorar, echarle ganas. Eso patologiza la vulnerabilidad: pedir ayuda psicológica se lee como rendirse, como confirmar que no eres tan chingón después de todo. La frase le pone un costo simbólico altísimo al tratamiento.
3. Normaliza el sacrificio como estilo de vida. Hay aquí ecos de lo que Octavio Paz llamó el mexicano "encerrado en sí mismo" y de la figura del que "aguante hasta el final"... perdón, quiero decir: el que aguanta hasta que el cuerpo o la mente colapsan. El problema es que el colapso llega igual — pero ya en forma de adicciones, violencia doméstica, síndrome de burnout o crisis — y para entonces la barrera cultural es más alta.
4. Funciona como chiste, así es difícil discutirla. Parte de su poder es que se dice en tono de broma. Si alguien cuestiona la frase, corre el riesgo de ser visto como "agrio", "amo de casa" o "gringo". El humor la blinda contra la crítica y contra la autocrítica.
5. Oculta desigualdad real. Muchas veces la frase celebra la capacidad de resolver con ingenio lo que debería resolverse con sistemas, servicios y apoyo institucional. En lo psicológico, eso significa: "no necesito terapia, yo me bandeo" — cuando en realidad la persona está bandeándose sola contra algo que requiere acompañamiento profesional.
Una reformulación posible
En lugar de negarla, se puede re-significar: "Ser chingón también es saber cuándo pedir ayuda." Eso invierte la lógica: la fuerza no está en el aguante silencioso sino en el autoconocimiento. De hecho, aguantar todo sin procesarlo no es fortaleza emocional, es simplemente posponer el costo.
Conclusiones.
Ahora con lo anterior. no cabe duda que en ocasiones las frases tradicionales no son lo más adecuado para apoyarnos en la vida diaria emocional, social y psicológica.
No es nuestra intención manchar la grandeza Mexicana; más bien, consideramos que es vital que la gran y maravillosa población Mexicana se de la oportunidad de poder entender que, en ocasiones nuestras tradiciones nos impiden ver nuestra grandeza interna.
Si crees o piensas que estás "infectado" de las mencionadas frases, ¿no seria bueno que te des la oportunidad de romper tus paradigmas?
"Los chingones también asisten al Psicólogo".
Demostremos que como Mexicanos ser "chingones" también es demostrar "debilidad" para brotar de las cenizas.
Bendiciones para todos.
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